Está previsto que el presidente dominicano Luis Abinader venga a Washington DC a principios de noviembre para reunirse con el presidente Biden. Según todos los indicios, la Casa Blanca está planeando extender la alfombra roja a pesar de un creciente coro de preocupaciones en torno a las prácticas de justicia penal de la República Dominicana, incluida una crisis de detención preventiva y encarcelamiento injusto de opositores políticos.

A pesar de la amplia evidencia, la Administración de Biden continúa elogiando al país como un “punto brillante” por “combatir la corrupción, mejorar la seguridad ciudadana” y “proteger los derechos humanos”. La administración otorgó a Abinader millones en dólares de los contribuyentes estadounidenses para apoyar iniciativas destinadas a reformar el sistema de justicia penal que él mismo ha convertido en una herramienta autoritaria.

Abusos de derechos humanos y persecución política

La próxima visita se produce tras un evento reciente patrocinado por USAID en el que los líderes de la administración Biden elogiaron al presidente Abinader y al gobierno dominicano, a pesar de que el 70% de los detenidos en el país fueron retenidos injustamente sin causa, cargos o incluso una fecha en la corte. El propio informe del Departamento de Estado –el Informe Nacional sobre Prácticas de Derechos Humanos de 2022– lo confirma, señalando que el arresto arbitrario, la detención preventiva injusta y otras violaciones del debido proceso son pilares del país.

Además, miles de víctimas de las políticas de Abinader están alojadas en condiciones abominables, continuando una tendencia de 25 años que no ha mejorado a pesar de que se han asignado millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses para abordar la crisis.

Los líderes del Congreso ya le han pedido al Departamento de Estado que se ocupe de este “problema que existe desde mucho tiempo” en el país, planteando preocupaciones de que ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes estadounidenses estén detenidos sin causa, sin acceso a representación legal, etc. Hasta la fecha, el Departamento de Estado y la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo han guardado silencio, sugiriendo aceptación en lugar de desaprobación.

Intenciones de acercamiento con Cuba

Peor aún, en las últimas semanas el gobierno de Abinader ha dado muestras de su intención de acercarse a Cuba.

El mes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores dominicano, Roberto Álvarez Gil, viajó a Cuba para reunirse con la Ministra de Relaciones Exteriores cubana, Josefina Vidal Ferreiro. Tras el encuentro, ambos países compartieron su intención de “seguir ampliando y profundizando las relaciones de amistad y cooperación” y expresaron su voluntad de continuar “explorando nuevas esferas de intercambio económico y comercial”.

Además, el Ministro Ferreiro incluso agradeció a República Dominicana por su apoyo a una resolución cubana de la Asamblea General de la ONU “que condena el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos”.

La administración del presidente Abinader está condenando las políticas estadounidenses destinadas a lograr un cambio real en La Habana y se está acercando a un régimen cubano que continúa brutalizando a sus propios ciudadanos. El régimen comunista agradeció públicamente a Abinader por su apoyo a una resolución que condenaba a Estados Unidos por denunciar el comportamiento de Castro. Mientras tanto, el presidente Biden ignora los continuos abusos contra los derechos humanos en la República Dominicana y está otorgando el apoyo dominicano a una resolución que condena a Estados Unidos con una invitación firmada a mano a la Casa Blanca.

Perpetuando la crisis en Haití

La República Dominicana anunció recientemente que cerraría su frontera y todos los puertos de entrada a Haití, ya que una creciente disputa por el canal y el agua está aumentando las tensiones entre islas. La nueva política ahora sólo permite el tráfico fronterizo dos veces al día, en una dirección: de regreso a Haití.

Esta decisión esta empeorando la continua crisis en Haití, en donde las bandas armadas dominan las calles, miles de personas luchan diariamente contra la amenaza del hambre y el cólera amenaza las vidas de decenas de miles de niños.

Para empeorar las cosas, hay informes de que el gobierno de Abinader delegó al ejército dominicano para irrumpir en las casas de familias haitianas, en medio de la noche, y transportarlas por la fuerza a la frontera con poco más que la ropa que llevaban puesta.

La semana pasada, el Secretario Blinken pidió una solución a la crisis fronteriza entre Haití y la República Dominicana, pero aún no ha abordado las crisis humanitarias y de derechos humanos dentro de la propia República Dominicana.

Violaciones laborales y trata de personas

Sumándose a la larga lista de abusos del presidente Abinader, una investigación de 2023 de Democracy Now! reveló el uso generalizado de prácticas de tipo trabajo forzoso en el país, particularmente contra inmigrantes haitianos. Un defensor que trabaja para detener el trato inhumano y la explotación de estos trabajadores comparó las condiciones con la “esclavitud moderna”.

Los trabajadores se ven obligados a ingresar en comunidades con condiciones de vida terribles que carecen incluso de los elementos más básicos como electricidad y agua corriente. Luego se les obliga a trabajar “de 12 a 14 horas por menos de 2 dólares al día”, muchos de ellos para empresas monopólicas que tienen todos los “indicadores de trabajo forzoso” y que han sido condenadas o efectivamente prohibidas por el gobierno de Estados Unidos.

Subrayando este patrón de abuso, la República Dominicana fue rebajada a la Lista de Vigilancia de Nivel 2 en el informe sobre Trata de Personas 2023 del Departamento de Estado de EE. UU. Justificando la rebaja, el Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que el gobierno de Abinader “investigó y procesó a menos traficantes” y “sistemática y persistentemente no logró examinar de manera equitativa a las poblaciones vulnerables de migrantes o indocumentados y remitir a las víctimas identificadas a servicios y no brindó a estos grupos justicia en los delitos de trata”.

Es hora de que Biden y el gobierno de Estados Unidos corrijan el rumbo

A pesar de una abrumadora cantidad de evidencia que detalla violaciones de derechos humanos, abusos y problemas sistémicos que plagan el sistema de justicia penal dominicano, la Administración Biden continúa apuntalando a Abinader y a los funcionarios dominicanos corruptos, ofreciéndoles ahora el trato VIP en DC.

Es indispensable que el presidente Biden confronte a Abinader en Washington y ponga fin al apoyo político y financiero del gobierno de Estados Unidos a los abusos desenfrenados de los derechos humanos y la corrupción que azotan a la República Dominicana. Miles de vidas –de ciudadanos dominicanos, ciudadanos estadounidenses y residentes legales permanentes– dependen de una intervención inmediata y de sentido común del gobierno estadounidense.